Lo que hace unos años intentó hacerse pasar por una moda o un reclamo de reducidos sectores de la sociedad, es hoy una realidad manifiesta. Los cambios climáticos, la contaminación de napas de agua y tierras y la consecuente reducción en la calidad de vida de nuestros habitantes es una escenario palpable en nuestro país y en todo el mundo.

Desde la firma del Protocolo de Kyoto en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la comunidad científica viene advirtiendo de las consecuencias negativas a gran escala que la contaminación humana podía producir en nuestro entorno. Esas consecuencias son hoy concretas y nos han alcanzado, lo que hace fundamental la elaboración de políticas públicas coordinadas para conformar un plan de acción que tienda a la reducción de riesgos e impactos.

Desde Polis XXI conversamos con expertos en la materia a fin de lograr una aproximación  a la situación en nuestro país de cara a la agenda ambiental de este año y los desafíos del nuevo gobierno. Uno de ellos es el Ingeniero Walter Ordinas, especialista en el área con más de 20 años de trayectoria, a quien preguntamos acerca de qué políticas públicas o acciones concretas considera que son fundamentales para desarrollar una agenda de política ambiental seria y efectiva.

De acuerdo a Ordinas, la clave de las políticas públicas en la materia es el trabajo conjunto entre los habitantes locales, el gobierno y actores privados. Nos explicó que hoy en día existe un marco normativo que si bien está bien elaborado, no suele aplicarse y en aquellos casos en que sí se aplica, se falla en la orientación. Resaltó la importancia de que el Estado provea soluciones y no solamente imponga obligaciones, principalmente a las industrias y empresas que mayor contaminación generan. En virtud de ello es que propone una aproximación a la problemática que haga hincapié no solo en el control, sino en la educación: “Educación, pero no solo educación formal, sino de convivencia: una educación sobre el medio ambiente, sobre la vida que nos rodea. Entrar en conocimiento e involucrarse con el entorno. Conocer la importancia que tienen para la vida de hoy, y a futuro, los seres vivos que están alrededor nuestro; desde las bacterias hasta los animales más grandes. Su influencia en nuestra calidad de vida.” Es decir, que resulta fundamental el compromiso de los habitantes, como factor clave en el desarrollo de políticas públicas ambientales.

En virtud de la relevancia de la participación civil en el desarrollo de políticas públicas en la cuestión, el Ing. Ordinas sugiere un enfoque local de la materia. Debido a las responsabilidades de los Municipios, fruto de nuestro ordenamiento jurídico, entiende que los gobiernos locales son piezas clave a la hora de desarrollar acciones concretas.

¿Qué hacemos con la basura?

Según el especialista Ordinas, uno de los pilares de la políticas públicas en materia ambiental debe ser la cuestión de la producción y tratamiento de residuos, especialmente de centros urbanos y polos industriales. Para abordar este tema, es fundamental el tema de las tecnologías disponibles para el tratamiento de residuos; a este respecto le consultamos a W.O. en lo que hace a su experiencia, sobre la implementación de la misma al momento de trabajar con gobiernos locales o municipios, y sobre el tipo de análisis y lo que se ofrece para tratar los residuos por zonas.

Ordinas se refirió puntualmente a la educación. Determinó que la clave está dada “…en la educación en los colegios, en las universidades y en espacios comunes.”; pero por sobre todas las cosas, aclaró que “quien debe educar debe ser siempre una persona interesada y a cargo del medio ambiente”.

Acotado a la cuestión del enfoque local, el Ingeniero señaló que muchas veces los gobiernos locales o municipios no tienen experiencia en lo que puede hacerse y lo que no debe hacerse con respecto a este tema. Por esta razón, en muchas ocasiones, se implementan las tecnologías más nuevas, que usualmente son fabricadas fuera de nuestro país; sin embargo, al ser cada residuo diferente, la tecnología debe ser primero probada durante un tiempo prudencial. Ejemplificó diciendo que “una de las tecnologías más adaptadas al tratamiento de los residuos orgánicos es el compostaje” y que el mismo es un proceso que se viene desarrollando hace muchos años. Cabe aclarar que quienes lo practican tienen una vasta experiencia en el tratamiento de residuos orgánicos, el cual no varía por otro factor que no sea el clima en comparación con la generación de biogás o generación de energía a través del biogás, el cual acarrea un gasto mucho mayor debido a que su instalación muchas veces fracasa.  Sin embargo, este fracaso, explicó Walter, “está dado por la inexperiencia y por la falta de práctica con el tema de los residuos”. Es categórico respecto a que el hecho de que una tecnología fabricada en cualquier parte del mundo pueda funcionar allí donde es fabricada, no significa que sirva de igual manera en cualquier parte, por el contrario, la tecnología debe adaptarse a nuestro país: a nuestros residuos, a nuestro clima y a la población local. A su vez, explicó que “lo importante de las tecnologías no es que sea la más cara o la última sino que el habitante se haga propietario de esa tecnología, que sea participe, entonces, la cuida, la quiere  y la aprende a usar” y en todo ello centraliza el rol de la educación. Estipula por sobre todas las cosas que “todo proyecto de tratamiento de residuos no sólo tiene que estar avalado e incorporado a las políticas públicas de nuestro país sino también aprobado por los habitantes.”

Profundizando en lo que hace a la especialidad de W.O., le consultamos respecto a  por qué la incineración de residuos no es una alternativa sustentable, y qué opciones son viables para reemplazar este sistema. Ante esta pregunta manifestó categóricamente que “la incineración es lo más caro que existe” y que “la reemplazaría por la alternativa del reciclado y la reutilización de los residuos generados”. Manifestó preocupación no sólo porque es la opción más cara sino también porque el sistema no es controlado en lo absoluto y emite gases altamente contaminantes, cancerígenos y acumulativos como por ejemplo las dioxinas de PCB. Explicó que estos compuestos químicos pueden no ser tóxicos en una primera inhalación, pero que al acumularse las dioxinas en el cuerpo, puede derivar a mediano plazo en enfermedades oncológicas. Ordinas no sólo aconseja no incinerar sino que recuerda que en la actualidad esta práctica se encuentra prohibida en el país.

  ¿Argentina puede importar basura?

Un caso coyuntural que ha generado gran polémica en torno a la cuestión de los residuos es el Decreto Nº 591/2019 -publicado en el Boletín Oficial el 26 de agosto de 2019- que flexibilizaba el ingreso al país, vía importación, de desechos domiciliarios, industriales y comerciales. Si bien este decreto fue derogado recientemente por el Gobierno Nacional luego del cambio de Gobierno, decidimos indagar un poco más en la cuestión y le consultamos a W.O. si la Argentina se encuentra preparada para gestionar basura importada, además de la que se produce actualmente a nivel local, y cuáles serían las consecuencias, en el mediano y largo plazo, de aumentar la cantidad de residuos en el país.

El especialista argumentó que el problema más grande que tiene el ambiente en Argentina es “la gran acumulación de residuos y el no saber qué hacer o el no querer hacer nada con ellos”. Agrega que es muy contradictorio sumar la importación a las ya  grandes cantidades de residuos en nuestro país sin que se le esté dando el tratamiento adecuado; en contraposición a ello, en Argentina se generan destierros sanitarios, basurales a cielo abierto, mega macro y micro basurales y puntos de arrojo en las rutas en el interior. Ordinas es concluyente al manifestar que “traer los residuos para tratarlos en Argentina es muy difícil”.  Descartó por completo que la importación pueda significar un negocio para el país e incuso aclaró que de por sí el acarreo de los residuos que se encuentran diseminados en el país “generaría un costo muy alto en lo que es la logística de tener que ir a buscar todo esos residuos para tratarlos”. Según Ordinas, Argentina no es un país que esté “necesitado porque no tiene materia prima, y en ese residuo si lo consigue, por lo que puede ser que esté interesado en identificar el tipo de residuo que necesita para buscarlo a donde se encuentre y tratarlo”. Además, y en coincidencia con muchos especialistas y organizaciones de protección del ambiente, manifestó que “el decreto no es claro y tiene muchas lagunas dado que no asegura de que los residuos no sean peligrosos” y que, al no haber obligación de certificaciones, se corre el riesgo – como ha pasado en china – que sean residuos peligrosos o estén mezclados con otros. Esto significa que es altamente probable que esos residuos no nos sirvan y que al encontrarse en territorio Argentino nos tengamos que ocupar de su tratamiento, lo que implica un alto costo.  De forma irrebatible Walter entiende que la importación de residuos en la Argentina no es viable.

¿Qué pasa en los Municipios?

Ante la pregunta sobre qué propone respecto al problema de la basura en los municipios, el ingeniero aconsejó que el primer proyecto debería ser el de realizar un censo a los fines de conocer los residuos que se producen en cada localidad. El primer paso necesario es realizar un relevamiento de la ubicación geográfica de las industrias, los polos industriales, las rutas, del movimiento de los camiones y los trenes, entre otras variables y sistematizar esa información a fin de lograr un análisis en profundidad de la problemática que permita diseñar políticas públicas que den solución a la problemática tanto en materia ambiental como sanitaria. Explicó que “una vez que se conozca sobre esos residuos, se podrá determinar qué solución y tratamiento aplicar”